Opinión acerca de la regularización de la prostitución
La regularización de la prostitución es un tema muy
polémico en la actualidad ya que ha dado lugar a opiniones totalmente
contrarias. Muchas personas apoyan la decisión de legalizarla ya que no la
consideran perjudicial para nosotras, las mujeres, sino un simple intercambio entre
adultos de relaciones sexuales consentidas por dinero, aunque también reconocen
que la trata de personas y la explotación sexual forman gran parte de esta
“industria”, pero legalizar la prostitución sería un modo de controlar estas
espantosas actividades. Por otra parte, un gran grupo se opone
estrepitosamente, debido a que piensan que los únicos que se beneficiarían de
esta nueva ley serían los proxenetas, traficantes y clientes, mientras que la
mayoría de las personas que ejercen esta profesión seguirían siendo víctimas.
En primer lugar, la gran mayoría de las personas que
se prostituyen son mujeres y con la legalización de esta actividad se incrementaría
la demanda, lo que refuerza la actitud de los hombres, en la mayoría de los casos,
de poder tratarlas como una simple mercancía destinada a satisfacer sus
necesidades sin que importe el placer de ella o simplemente su aceptación a
mantener dicha relación sexual. Además, en cuanto a la sociedad, se llegaría a
considerar aceptable e incluso normal las actitudes machistas características
de la prostitución.
En segundo lugar, se ha observado, en países en los
que se ha legalizado la prostitución (como en Holanda y algunas zonas de
Australia) que esta situación no protege a las personas que desempeñan este
“oficio”. Asimismo se ha apreciado un aumento considerable en la prostitución
clandestina o de la calle ya que muchas mujeres no quieren ser registradas como
trabajadoras en dicho oficio y prefieren desempeñarlo en el anonimato, debido a
que lo consideran denigrante y no quieren someterse al control y explotación de
los proxenetas.
Pero por otra parte, la ilegalización de esta
actividad supondría que miles de personas se quedarían en la calle, muchas de
estas son inmigrantes ilegales, por lo que podrían ser llevadas a la cárcel o
deportadas a su país de origen.
Para terminar, las personas que realmente quieren
ejercer este oficio deberían estar en su derecho de hacerlo, por lo que la
prostitución tampoco tendría porque ser ilegal en absolutamente todos los casos.
Aun así, debemos de ser conscientes de que estas situaciones representan una
minoría y que la demanda es muy superior a ella, esto provoca la existencia de gente
que encuentra en dicha actividad un modo de lucro, por lo que para proteger a
esta gran mayoría de personas que son obligadas a ejercer la prostitución
contra su voluntad, se debería ilegalizar. Además de que la legalización
supondría un paso atrás en la larga lucha contra el patriarcado, en el que las
mujeres somos consideradas en muchos casos como meros objetos u
inferiores.
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