El feminismo a la orden del día
El gran avance del feminismo es un tema muy polémico
en la actualidad, ya que ha dado lugar a opiniones totalmente contrarias.
Muchas personas apoyamos esta ideología o movimiento político que busca la
igualdad entre géneros, incluso afirmamos que debido al tiempo que lleva
reprimido es natural que en algún momento estallará con tanta fuerza, como tanto
deseaban muchos luchadores y luchadoras por un mundo sin tantas injusticias.
Por otra parte, un gran grupo opina que el feminismo se está llevando al límite
de un modo muy exagerado y que crea una imagen despectiva de todos los hombres.
En primer lugar, es necesario aclarar que existen
muchas mujeres que fomentan la desigualdad de género, al igual que hombres, y
muchas de estas personas no son ni meramente conscientes de ello. Este es el
caso de algunas mujeres de avanzada edad que creen que la situación con
respecto al patriarcado no debe cambiar ya que siempre fue así y están criadas en
esa mentalidad. También encontramos a muchos hombres que opinan que los datos
contra el machismo se sacan de contexto y que creen vivir en una sociedad
igualitaria.
En segundo lugar, era evidente la necesidad de esta
“revolución” feminista debido a que se ha llegado a un punto en el que muchos
comentarios machistas se consideran de lo más habituales e incluso están
integrados en nuestro vocabulario. También es importante destacar que gracias a
muchas encuestas y estudios se ha llegado a la conclusión de que en abundantes
casos no se distingue un comportamiento machista.
En tercer lugar, muchos hombres se sienten ofendidos
y se dan por aludidos cuando se habla del feminismo y de la necesidad de
cambio. Es importante destacar que ellos no son las víctimas, sino todas las
personas (la mayoría mujeres) que mueren cada día en todo el mundo debido a la
violencia de género, son violadas o cualquier otra atrocidad que escuchamos tan
habitualmente en los medios de comunicación.
En cuarto lugar, la legislación española actual no
aporta ninguna seguridad a las mujeres que son capaces de denunciar, y menos
aún a las que no lo hacen, que son una gran cantidad. Es decir, una orden de
alejamiento o una denuncia no va a impedir ni proteger a la mujer ni a sus
hijos, ya que también se debería tener en cuenta si un marido maltratador puede
ser un buen padre.
Para terminar, sería de gran ayuda introducir desde
la infancia clases de igualdad de género o charlas más específicas acerca de lo
que es el feminismo y que pretende conseguir, para eliminar así los prejuicios
que hacen más difícil su avance. En resumen, quedan muchas cosas que mejorar
pero lo más importante y difícil ya lo hemos hecho, que ha sido emprender este
largo camino hacia el cambio.
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